
Durante la pasada quincena, he tenido oportunidad de ensayar dos felices armonías de vino y comida, que no me resisto a comentaros, por si os apetece probarlas también. La primera me vino dada, no la busqué, y no por bien conocida (así, genéricamente), dejó de gustarme mucho la combinación concreta que se me propuso.
Altervinos convocó en un lujoso hotel de Barcelona la presentación de tres bodegas de la zona norte de Granada:
Pago de Almaraes, Bodega
Dominio Buenavista y Bodegas
Jabalcón. Las dos primeras apuntaron maneras, la primera con su
Almaraes, la segunda con su
Veteta Nolados, pero para mi gusto les pesa demasiado la madera, que oculta las virtudes que viñedos tan altos (con un contraste térmico enorme día / noche) aportan a sus frutas.
Jabalcón me gustó mucho más, no su
Cerrojo (otro vino estandarte / insignia / de autor, qué manía) que, como apuntaba con gracia su enóloga, Mariola Sánchez Peinado, estaba más cerrado que un cerrojo, sino el que lleva el nombre de la casa. Con una sola cosecha en el mercado, esta unión de 19 socios productores ofrece a la bodega garnacha, tempranillo y cabernet sauvignon de viñedos a más de 700 metros de altitud, en Baza. El mosto de las tres variedades fermenta junto, a temperatura controlada (25 a 28ºC) y con dos remontes diarios. Estabilización y botella, no hay más, para un vino de capa media y un color cárdeno puro, brillante, al que asoman aromas de fruta madura negra, aires de pimienta roja y eucalipto en flor, junto con taninos bastante amplios y un poco secos y un deje carbónico en boca, que a mí me gustó mucho.
Guardé un poco en la copa para probarlo junto al famoso y reputado Jamón de Trevélez, que fue presentado con los vinos. Esta Denominación Específica de jamón, que crece al socaire de las Alpujarras granadinas, y se cura en el pueblo más alto de la península (1750 m), goza de algo único: es uno de los mejores secaderos naturales posible. Con el sistema de toda la vida ("subir y bajar persianas" apuntaba el maestro cortador), este jamón tiene dos características que lo convierten en especial: tiene una gran filtración de grasa en la carne (para curarlo hacen falta de 14 a 24 meses), lo cual le da un toque suave excepcional en paladar. Y es el jamón con menos contenido en sal de España (menos del 10% de sal en residuo seco). Este quasi-dulzor, de gran amabilidad, junto con un vino que sabe a fruta negra madura y a especias, pero que es algo secante en el paladar, convirtieron a la "pareja" en una de las protagonistas de la noche. Si a ello le unimos el contrasto de colores (rojo muy tenue, casi de flor de camelia rosada, para el jamón; cárdeno intenso, para el vino), el placer fue también estético. Recomendable, vaya. Todos los vinos los distribuye Altervinos.
De Joan Gómez Pallarés
Blog De Vinis
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